Crónica de la segunda jornada de preliminares de 2019

Las artes oscuras se adueñan de este febrero.

Crónica de la segunda jornada de preliminares de 2019

Pareciera que el López de Ayala se hubiera equivocado con la decoración del espacio y pensara que estamos en Halloween en vez de en Carnaval, pero nada más lejos de la realidad. La casualidad ha hecho que La Parca visite dos veces el escenario en esta noche de miércoles.

 

Las Polichinelas

Revisitando un tipo clásico, el de Sombrerero Loco, se han presentado Las Polichinelas en el Concurso 2019. A pesar de la lucha que han tenido contra su propia percusión (demasiado fuerte en algunos momentos) los nuevos fichajes han hecho que las voces de estas mujeres se hayan lucido en plenitud. Nada más levantarse el telón congeniaron con el público presente. Las Polichinelas han apostado por integrar toques humorísticos en su repertorio, algo que han compartido con las 20 DCopas. ¿Será por fin el momento en el que el público sea igualitario con sus risas ante hombres y mujeres? Eso está por descubrir, pero lo que sí podemos afirmar a día de hoy es que Las Polichinelas han encontrado una senda que quieren seguir. A ver hasta dónde las lleva.

 

Los del año pasao

Los de Ribera del Fresno crecen poco a poco y cada año nos presentan una actuación que supera a la anterior. Han elegido un tipo crítico, el de viajeros indignados del tren extremeño, pero defendido desde el humor. Se oyeron carcajadas en el patio de butacas en más de una ocasión. A estos chicos solo les queda un pasito para redondear sus propuestas pero lo que está claro es que caen en gracia. Son inteligentes y saben salvar situaciones peliagudas sobre el escenario. Letras bien pensadas antes que un disfraz caro. Lo que antes era clásico, ahora convertido en novedad. Los del año pasao son, dentro de su estilo, agua fresca sobre este Concurso. Ojalá no falten nunca.

 

Los Espantaperros

No hay alegría mayor que levantar el telón y ver una cara conocida que ha faltado al Concurso durante algunos años. Toni Gastón, integrante de esta murga desde su fundación, volvía a las tablas a pesar de que costara reconocerle debajo de ese flequillo que nos lleva “el hijo de la muerte”. Los Espantaperros venían de encandilar al público con Don Pepito y Don José, una actuación sacada de un cómic con muchos tintes infantiles. Su apuesta este año… el contrapunto. Unos góticos muy especiales, una edad del pavo mal llevada, el hijo de La Parca. A estos chicos no les hacen falta palmas para bailar, la veteranía es un grado y han sabido conducir al público hasta donde ellos querían: un popurrí que ha arrancado carcajadas. El tipo les daba el juego suficiente como para cantar una despedida emotiva y así ha sido. Una apuesta arriesgada que no parece haberles salido mal.

 

20 DCopas

La trayectoria de esta murga es un vaivén constante. El año pasado iban encaminadas hacia un punto concreto pero en 2019 lo han cambiado de un plumazo. Se presentaban como líderes de las religiones. Un disfraz algo complicado pero que puede llegar a ser interesante con un buen desarrollo. Les ha faltado a estas chicas el aplomo con el que nos presentaron el año pasado a su camarero pacense y, sin embargo, han conseguido que no dejemos de atender durante ni un solo minuto de su actuación. Han tenido varias cuartetas graciosas en el popurrí y el Papa Móvil ha sido una sorpresa para todos a pesar de que, al verlo, no puedes evitar preguntarte “¿cómo lo harán cuando canten por los bares?”. Emocionante el momento en el que eligen rezarle a San Pancracio, patrón de su religión carnavalera.

 

Pa 4 días

Y volvió. Volvió la esencia de Pa4Días. Esa del Carnaval añejo que se ha sabido reinventar para adaptarse. Esa que sabe tocar la turuta como nadie más en el Concurso. Risas y críticas se daban la mano durante toda la actuación, quizá porque el disfraz de abuelo jubilado que cuida de los nietos no era para menos. Han sabido explotar el tipo: Lola, Juan, Andrés y el abuelo eran un conjunto en el escenario que ha sorprendido a propios y a extraños. Y es que a este señor (del que aún no sabemos el nombre) hay que quererle. Las carcajadas del patio de butacas eran sonoras, sobre todo durante la presentación y el estribillo. Los niños le darán la noche al abuelete, pero nos la han alegrado a los demás.

 

Al Maridi

Los primeros aplausos cerrados ante una tanda de pasodobles se los ha llevado esta murga. Y no es de extrañar: se han presentado con dos letras con un brutal nivel de crítica y cantado, como no podía ser de otra manera, con mucha clase. A AlMaridi no le falta “ni hojita de perejil”, como se suele decir en esta tierra. Si bien la actuación va de más a menos, la redondean con una despedida de las que se quedan grabadas en la memoria. Han de tener cuidado en sucesivas fases: una de sus cuartetas más bonitas del popurrí no se entiende cuando apagan las luces y cantan los coros. Su presentación, por el contrario, consigue explicar a la perfección un tipo tan rebuscado como es el de Juanito el Tieso. Si el año pasado Al Maridi te curaba, en 2019 te manda a la tumba. Y el patio de butacas quiere irse con ellos.

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