Carlos Eugenio García: Nuestro secreto es la participación

Amplia entrevista con el pregonero del carnaval de 2009, donde nos habla del mundo de las comparsas y del pasado, el presente y el futuro de estas fiestas.

Carlos Eugenio García: Nuestro secreto es la participación

Carlos Eugenio García lleva ya 21 los años participando activamente con su comparsa, Yuyubas, y aún matiene la ilusión por salir en febrero. Este carnavalero pacense de "los de toda la vida" será el encargado de, con su pregón, inaugurar los Carnavales de Badajoz 2009. Esta era una de las pocas cosas que le quedaban por hacer en los carnavales, aunque, nos confiesa, no canta tan bien como para atreverse a salir en una murga.

 

Pregunta: ¿Cuál fue tu reacción cuando te comunicaron que serías el pregonero de este año?

 

Carlos Eugenio García: Te puedes imaginar. Para una persona como yo, que lleva tantos años en el carnaval, luchando "en primera línea de fuego", el ser pregonero es un todo un privilegio. Hay mucha gente que, al igual que yo, lleva muchos años trabajando y que podrían estar ahí, pero sólo puede ser una persona, y este año me ha tocado.

 

P: El año pasado fue alguien del mundo de las murgas, y este año ha sido un comparsero. ¿No crees que esto resta un poco de "tirón mediático", a nivel nacional, a estas fiestas?

 

C.E.: . Yo lo tengo claro, habría que estudiar la rentabilidad de traer a alguien de fuera, y ver si realmente supone más repercusión. Personalmente, lo dudo. Sin ánimo de criticar, dudo que alguno de los pregoneros que no tenían vínculos con el carnaval hayan conseguido promocionarlo de manera alguna. En cambio, sí que creo que, el año pasado dándole el privilegio a las murgas y éste a las comparsas, el pregón llega a calar. Es un acercamiento a la ciudad y un guiño que hace el Ayuntamiento a todas las personas que trabajan tanto por el carnaval.

 

Tengo claro que quienes son de aquí "llegan más". El carnaval está hecho por la gente, es totalmente participativo, y creo que por muy mediática que sea la persona que da el pregón, si no conoce la fiesta poco puede hacer. Estoy convencido de que anima más el carnavalero de aquí, que es reconocido y que lucha por todo esto, que alguien que no comprende qué significan los carnavales para la ciudad. El llamamiento a la participación será siempre más fuerte si lo hace alguien de dentro y, en el fondo, de esto se trata.

 

P: ¿Nos podrías adelantar algo del pregón?

 

C.E.: El pregón, como tal, va a ser una sorpresa. Pero sí que puedo adelantar que haré lo que creo que se debe hacer en un pregón, incitar a la gente a que se anime, a que se una a la fiesta, a que se disfrace. En él habrá un homenaje a todos los grupos que participan, recogiendo también desde el comienzo del carnaval hasta que termina. Al final, creo que ha quedado una cosa digna [risas]. Puedo decir también que el pregón lo haré en verso.

 

P: ¿Y no resulta más complicado hacerlo en verso?

 

C.E.: Sí, es más difícil que hacerlo en prosa. Pero de esta manera me parece más ameno, y lo que no quería es que pareciese un mitin. Me ha costado trabajo escribirlo así, la verdad es que la poesía no es lo mío, pero al menos creo que no ha quedado del todo mal.

 

P: ¿Se puede decir de qué irás disfrazado?

 

C.E.: Sí, claro. Iré con el traje que estrena este año mi comparsa.

 

P: Y seguro que alguna sorpresa tendrás reservada.

 

C.E.: Sí, sí. Aunque no voy a decir de qué se trata, iré con el desfile infantil y haré una entrada especial en la Plaza de España. No quiero desvelar cómo será, pero puede estar atento todo el mundo al final del desfile del viernes, porque creo que voy a hacer una cosa muy bonita.

 

P: Aunque mucha gente no lo sabe, fuiste, en cierta medida, responsable del Museo del Carnaval. ¿Cómo te hiciste cargo de él?

 

C.E.: Efectivamente. Sin entrar en detalles, hubo una serie de problemas entre la Junta, como Museo de Identidad que es, y el Ayuntamiento con respecto a la cesión del mismo. Mientras, la FALCAP estaba allí, y yo me ofrecí voluntario para evitar que el museo se hundiera.

 

La verdad es que estoy orgulloso de lo que se consiguió durante el tiempo que estuvimos trabajando, y ahí están, por ejemplo, los datos del número de visitantes. Con un presupuesto muy limitado y una falta de absolutamente todo, creemos que hicimos una buena labor. Tuvimos mucho contacto con colegios, puedo asegurar que los niños salían encantados, realizamos monografías, talleres y organizamos exposiciones, como la que homenajeaba a las comparsas que cumplían 20 años en el carnaval.

 

P: Además de la labor frente al museo, has sido uno de los fundadores de Yuyubas, eres miembro de la FALCAP, y ahora pregonero. Ya poco te queda por hacer salvo salir con alguna murga, ¿no te animarías?

 

C.E.: En una murga participaría como figurante, porque tengo un defecto... Canto muy mal [risas]. Tendría que cantar en playback, mover los labios y poco más.

 

P: Como comparsero, ¿qué tal te llevas con las murgas? ¿Existe de verdad ese "pique" entre comparsas y murgas?

 

C.E.: Me gusta mucho el mundo de las murgas, tengo muchos amigos que están metidos en él y, de hecho, en muchas ocasiones, las murgas se alimentan de gente salida de comparsas.

 

De verdad lo digo, la lucha entre murgas y comparsas es absurda. En grupos tan amplios siempre puede haber alguien que "pinche" y meta la pata, y creo que deberíamos tirar del carro todos a la vez porque es realmente así como esto funciona. Tirándonos piedras entre nosotros no se consigue nada.

 

P: ¿Y que hay de esa lucha entre comparsas?

 

C.E.: Eso es algo que inician y continúan quienes no saben muy bien de qué va el tema, a qué niveles nos movemos ni están muy al tanto del trabajo que se hace dentro de la comparsa. Realmente los representantes de las comparsas nos reunimos, contactamos a menudo, y entre nosotros existe una buenísima relación. Esta buena relación muchas veces no transciende fuera de estos círculos, pero puedo asegurar que el ambiente es fenomenal, no existe entre nosotras ningún problema.

 

P: Da la sensación de que el Ayuntamiento presta más atención a las murgas que a las comparsas, ¿es esto realmente así?

 

C.E.: No, no lo vemos así. De hecho, ha habido un cambio, a nivel concejalía bastante positivo con la entrada de Miguel Ángel Rodríguez de la Calle, ya que es una persona muy receptiva y está contando muchísimo con nosotros. No obstante, es sólo su segundo año y creo que aún no le ha dado tiempo para demostrar todo lo que puede dar de sí, estoy seguro de que hará una buena gestión.

 

P: En estos últimos años hemos visto nacer a un gran número de murgas. Sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con las comparsas, ¿a qué puede ser debido esto?

 

C.E.: Quien quiere participar en una comparsa lo suele hacer entrando en una que ya exista. Montar una comparsa es algo muy complicado, supone encontrar un número bastante grande de componentes, músicos, gente que baile, un local amplio donde reunirse, inversión en instrumentos y disfraces, etc... Este esfuerzo es mucho menor en el caso de una murga, a pesar de las complicaciones que conlleva crearla.

La verdad es que me siento orgulloso de que los niños que salían hace años con mi comparsa, y en el resto pasa lo mismo, ahora sean músicos o bailarines excepcionales, que participan activamente en el grupo y comienzan a tomar las riendas. Esto nos da una idea del futuro que tienen estas agrupaciones.

 

P: Después de tantos años viviendo, en primera línea de fuego, el carnaval, ¿cuáles crees que han sido los cambios más significativos?

 

C.E.: Si hablamos de los inicios, hemos de tener en cuenta que se produjo un hecho excepcional, que es el cambio de un regimen político a otro. Como es lógico, con el aperturismo, la gente salió a la calle, tras tantos años en los que se vivió ese parón de la fiesta. Al cabo de los años, se ha producido un ajuste, una evolución, y ahora se vive de una manera distinta, porque el carnaval se ha adaptado a los tiempos.

 

Desde el punto de vista participativo, a pesar del aumento de personas en la calle, no creo que volvamos a vivir ese "boom" del principio, donde cada cual cogía lo que tuviese y salía a la calle a "hacer el ridículo". Los tiempos han cambiado, ahora los más jóvenes salen a las doce de la noche, hay más medios económicos, etc., y esto es lo que va produciendo ese ajuste del que hablaba. Esto no es un negativo, ni mucho menos. Creo firmemente que al Carnaval de Badajoz le queda muchísimo futuro.

 

P: ¿Es realmente la participación lo que define nuestros carnavales, o es algo que, a fuerza de escucharlo nos lo hemos terminado por creer?

 

C.E.: Pondré un ejemplo: el Carnaval de Badajoz, junto con el de Cádiz y el de Tenerife, fue invitado el año pasado a un congreso en Málaga. Realmente, la impresión que se llevaron aquellos que no lo conocían fue excepcional, no se podían imaginar ni lo que se involucra la gente, ni la riqueza de la fiesta. Cádiz y Tenerife tienen unos carnavales magníficos, eso es innegable, con unas señas de identidad claras y diferentes a los de Badajoz. Lo que a nosotros nos define es, sin duda, la participación de todo el mundo, ese es nuestro secreto.

 

P: Para terminar, ¿podría ocurrir lo que pasa en Cádiz, que el turismo ha hecho que se vea menos gente disfrazada en la calle?

 

C.E.: Creo que no, precisamente por lo rico que es nuestro carnaval, y por las posibilidades que ofrece. Tenemos murgas, tenemos comparsas, amigos que forman grupos menores, etc... Con ponerse una peluca y salir a la calle ya se disfruta del carnaval, y esta versalidad, esta facilidad que tiene nuestra fiesta para conseguir que la gente participe hace que, por mucho turismo que venga, no ocurra aquí lo que pasa en Cádiz. Y así creo que seguirá siendo en un futuro.

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